Viviendas saludables

Como saber si tu vivienda es saludable

Cada vez se oye hablar con mayor frecuencia del “síndrome del edificio enfermo” que es lo que se conoce como conjunto de molestias y enfermedades provocadas por las características y la mala conservación de un inmueble. Las molestias y síntomas que manifestamos en esta época del año como irritación de garganta, nariz, ojos, dolor de cabeza… y que relacionamos con procesos gripales o  resfriados, pueden también ser consecuencia de este síndrome.

El tiempo que pasamos en nuestras casas es cada vez mayor, por lo que debería ser un espacio con unas condiciones óptimas de confort térmico y acústico y con una buena regeneración del aire que respiramos. Las consecuencias de no contar con una casa de calidad, una vivienda no sana, puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud. 

Para saber si tu casa es saludable primero hay que tener conocer diferentes aspectos que tienen que ver con:

  • El diseño y construcción del edificio: situación, la orientación, la envolvente térmica, el tamaño de los huecos de ventanas y terrazas o las protecciones solares, etc.
  • Con su decoración: los muebles y textiles con la que la equipamos 
  • Con los usos y hábitos que adoptamos.

Desde el punto de vista del diseño y su construcción debe de tener como prioridad los siguientes objetivos:

  • La mejora del confort térmico y acústico.
  • La mejora de la calidad del aire en el interior de la vivienda.
  • Conseguir el máximo aprovechamiento de la luz natural.

Ni frío, ni calor

Las condiciones ambientales de nuestras casas son las que, en la mayoría de los casos, más afectan a nuestra salud. Cambios bruscos de temperatura, corrientes de aire severas o una humedad elevada pueden generar, por la proliferación de moho, bacterias y la condensación en paredes y techos, patologías como asma y bronquitis o el aumento de dolores reumáticos en personas con esta afectación. 

Por ejemplo si la humedad es más baja, el ambiente será más propicio a la generación de polvo, los pulmones se resecan y seremos más propensos a desarrollar enfermedades respiratorias.  

A pesar de que el bienestar térmico es algo subjetivo, hay establecidos ciertos parámetros generales en base a la temperatura, humedad y aportación de aire fresco. Una casa eficiente y saludable debe mantener los siguientes niveles de confort térmico:

  • Temperatura: entre 23ºC y 25º C en verano y 21º y 25ºC en invierno.
  • Humedad: entre el 45%-60% en verano y el 45%-50% en invierno.

Mantener nuestra vivienda dentro de estos valores ambientales es prioritario y podemos conseguirlo de las siguientes maneras:

  • Con buenos aislamientos en fachadas cubiertas, paredes y ventanas. 
  • Disponiendo de sistemas de climatización eficientes (calefacción y/o refrigeración) que nos ayuden en los meses de más frío o calor. 
  • Manteniendo ventanas y puertas bien cerradas y aisladas, evitando corrientes de aire o fugas de temperatura.

Silencio, se vive

Vivimos en una sociedad bulliciosa. El ruido no cesa. A veces hasta lo buscamos. Sin embargo, el silencio es necesario en la vida y en nuestra casa especialmente. Es nuestro lugar de descanso y encuentro, por eso contar con un ambiente silencioso y relajado es vital para nuestro bienestar. 

Contar con un buen aislamiento acústico en toda la vivienda es fundamental. y principalmente en las ventanas. Es recomendable que estas cuenten con cristales con cámara.

También mantener las ventanas cerradas es importante  para evitar que los ruidos del exterior entren en nuestras casas, pero de igual modo es necesario ventilar o refrescar la casa. Hoy en día en las nuevas construcciones se instalan sistemas de ventilación mecánica que evitan tener que abrirlas para ventilar.

Respira, inspira

Puede sorprender pero en ocasiones el nivel de contaminación en el interior de una de nuestras vivienda puede superar al del exterior. En algunos entornos urbanos la polución que se cuela por las ventanas abiertas se suma la que se genera dentro del propio hogar. 

En muchas ocasiones los catarros, dolores de cabeza y alergia están relacionados con el aire que respiramos en casa. Mantener el aire de nuestra vivienda en condiciones óptimas puede contribuir a una menor incidencia de estas dolencias tan comunes.

Los problemas suelen tener dos orígenes

  • Partículas en suspensión de polvo, humo, polen, las de  origen biológico como ácaros, bacterias y mohos y las generadas por aparatos de combustión.
  • Componentes orgánicos volátiles, denominados técnicamente COV y que se derivan de productos muy presentes o utilizados en nuestras viviendas: pinturas, barnices, aromatizantes del aire y por supuesto productos de limpieza.Y en cuanto a las soluciones podemos decir que una buena ventilación es la mejor respuesta para conseguir un aire limpio, más allá de las relacionadas con la construcción como el uso de materiales que no generen elementos tóxicos en suspensión como fibras de vidrio, de amianto y componentes orgánicos volátiles.

Y en cuanto a las soluciones podemos decir que una buena ventilación es la mejor respuesta para conseguir un aire limpio, más allá de las relacionadas con la construcción como el uso de materiales que no generen elementos tóxicos en suspensión como fibras de vidrio, de amianto y componentes orgánicos volátiles.

Una persona necesita necesita entre 30 y 60 m3 de aire fresco cada hora, para ello, es necesario garantizar la renovación de este volumen en el interior de la vivienda, bien por ventilación natural o mecánica.

  • Ventilación cruzada Con sólo cinco minutos de ventilación cruzada, manteniendo dos ventana abiertas, es suficiente para recuperar la calidad del aire sin que se produzca una pérdida energética significativa.
  • Ventilación mecánica. Es la que se produce mediante la utilización de un sistema de ventilación que consta de un circuito estanco que introduce aire renovado del exterior libre de impurezas y contaminantes. Este sistema puede estar provisto de recuperador de calor. Desde hace tiempo en Abaigar, muchas de nuestras promociones, están provistas de este sistema.

Hágase la luz… natural

La mejora de nuestro ritmo circadiano (dormir de noche y mantenernos activos cuando amanece y sale el sol), una mayor productividad, menor depresión, menor estrés, mejor salud visual, son entre otros algunos de los beneficios de la luz natural. 

Por eso contar con una vivienda en la que en su diseño se ha tenido en cuenta el mejor aprovechamiento de la luz del día es factor a tener en cuenta a la hora de  adquirir nuestra nueva vivienda.  Un buen aprovechamiento de la luz en cada estancia de la casa mejora el ambiente de nuestro hogar convirtiéndolo en un lugar más saludable y luminoso.

  • Unas ventanas amplias y bien orientadas para aprovechar al máximo el recorrido que hace el sol es imprescindible para conseguir una buena iluminación natural.
  • La luz del sol directa puede llegar a molestar y ser perjudicial para nuestros ojos, una solución sencilla es tamizar la luz es utilizar cortinas o estores translúcidos que no resten luminosidad.
  • En los meses de invierno o principios de primavera los cristales de las ventanas actúan como una especie de lupas calentando las estancias de la casa de forma prolongada.
  • Es aconsejable en estancias con poca iluminación natural disponer en paredes y muebles de colores luminosos y utilizar espejos y objetos de vidrio que reflejan la luz.

Pues estos son algunos aspectos a tener en cuenta si lo que buscas es una casa saludable. En Abaigar llevamos años trabajando en la mejora de todas estas soluciones constructivas para seguir ofreciendo a nuestros clientes un hogar donde solo tengan que preocuparse de disfrutar de los que les rodean y experimentar las mejores sensaciones de salud y confort.

Llámanos al 948 100 099 para concertar cita o  envíanos tu nombre y teléfono a través del formulario, y te informaremos de nuestras promociones, tanto en la comarca de Pamplona (Lezkairu, Mutilva, Artiberri, Arrosadía), como En Vitoria Gasteiz y Madrid.

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